Discreta presencia del cine español en las nominaciones a los premios del cine europeo

Este mediodía se han dado a conocer en Sevilla las nominaciones a los EFA que anualmente entrega la academia de cine europeo, situando como gran favorita la última obra del controvertido cineasta danés Lars Von Trier, Melancolía. La cinta danesa se ha hecho con un total de ocho nominaciones, y competirá por el premio a la mejor
película con la también danesa In a better world, la inglesa y oscarizada El discurso del Rey, la francesa The Artist, la belga El niño de la bicicleta y la finlandesa Le Havre. Hagamos un breve recuento: dos para Dinamarca, una para el Reino Unido, Francia, Bélgica y Finlandia. Pero… un momento ¿Y España?

No podemos decir que éste haya sido un mal año cinematográficamente hablando, pero tampoco podemos decir que haya sido el mejor para nuestra industria. En los últimos años, la presencia de nuestro cine ha sido intermitente en la categoría principal. En 2010 fue El secreto de sus ojos, en 2008 El orfanato, en 2006 Volver, y a partir del 2004 cogimos una buena racha con La mala educación y Mar adentro, en 2003 con Mi vida sin mi, en 2002 con Hable con ella y en 2001 con Los otros. En 1999 fue Todo sobre mi madre y un año antes Carne trémula. Dos menciones más, en 1995 para la coproducción hispanoinglesa Tierra y libertad y en 1990 para ¡Ay, Carmela!.

Sin duda, el cineasta español más respaldado en estos 24 años de premios al cine europeo ha sido Pedro Almodóvar, que presentaba La piel que habito. En esta ocasión, el manchego se ha tenido que conformar con dos menciones en unos premios que siempre le han sido favorables: mejor diseño de producción para Antxón Gómez y mejor música original, para el multipremiado Alberto Iglesias. Mientras que Pa negre, Balada triste de trompeta y También la lluvia, las otras tres contendientes españolas
que entraban en liza, se han ido de vacío, Fernando Trueba ha conseguido ser candidato al mejor film de animación europeo por Chico & Rita, nominación que ya fue anunciada semanas atrás al igual que la de mejor cortometraje europeo para el trabajo de Kote Camacho La gran carrera.

En definitiva, poca presencia española en unos premios inciertos. Sorprenden las ocho nominaciones a Melancolía, especialmente la de mejor actriz para Kirsten Dunst, norteamericana recién nacionalizada alemana, y la ausencia del último ganador del Oscar al mejor director, Tom Hooper, que se ha quedado a las puertas de competir con El discurso del Rey a un premio al que finalmente optan Susanne Bier (In a better world), Jean-Pierre y Luc Dardenne (El niño de la bicicleta), Aki Kaurismäki (Le Havre),  Bela Tarr (The Turin Horse) y Lars von Trier (Melancolía).

Los ganadores se darán a conocer el próximo 3 de diciembre en Berlín.

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007 contra Javier Bardem

Daniel Craig se pondrá de nuevo en la piel del agente secreto al servicio de la Reina de Inglaterra más famoso de la historia del cine (y de la literatura), que no es
otro que James Bond. En esta vigésimo tercera incursión en el mundo del celuloide
del personaje de ficción creado por Ian Fleming, que llevará por título Skyfall, el villano no será otro que Javier Bardem, del que no es necesaria ninguna presentación. Solo recordar que años atrás se negó a participar en la spielbergiana Minority Report porque se negaba a perseguir a Tom Cruise por los tejados. No sabemos que le habrá hecho decidirse a cambiar de opinión, porque puestos a perseguir, Tom Cruise nos cae peor que Daniel Craig,  pero supongo que la posibilidad de participar del universo de 007 era demasiado tentador como para decir que no.

Lo que está claro es que Bardem está cada vez más consolidado en la industria
cinematográfica anglosajona, participando en obras tan mayores como No es país
para viejos como en otras tan menores, como Come reza ama. Sin olvidar el
caprichito que se dio Woody Allen en Barcelona. En cartera, protagonizar la
nueva película del polémico, y ahora popularísimo, Terrence Malick.

¿Y de que va Skyfall? Aunque el argumento de las películas de James Bond no sea lo más importante, primando la acción y el product placement, se ha dado a conocer vía twitter una primera sinopsis: “La lealtad de Bond a M se pondrá a prueba, cuando su pasado regresa para perseguirla. Como MI6 entra bajo ataque, 007 debe buscar y destruir la amenaza, sin importar el coste personal.”

Además de Craig y Bardem, la película, dirigida por el ganador del Oscar Sam Mendes, estará protagonizada por Judi Dench, Ralph Fiennes, Bérénice Marlohe y Naomie Harris.

VERBO, juventud maldito tesoro.

Son contadas las ocasiones que tenemos la suerte de encontrar en nuestra cinematografía propuestas tan interesantes como la que ahora nos ocupa, porque Verbo, la ópera prima de Eduardo Chapero-Jackson es una rareza dentro del panorama de nuestra ¿industria?

En el riesgo está la victoria y Chapero-Jackson lo sabe, y si pretendía no dejar a nadie
indiferente lo ha conseguido. Verbo es una fábula contemporánea que bebe
de fuentes clásicas como el Quijote, reiteradamente citado en el filme, o de referentes
como El Mago de Oz o Alicia en el país de las maravillas o la más reciente El
viaje de Chihiro, narraciones más modernas pero ya clásicas con el denominador
común de chica que no encuentra su lugar en el mundo y que encuentra su propio
universo en una dimensión paralela, al otro lado del espejo, en un mundo de
fantasía creado por sus propios sueños y motivaciones, relleno de todo aquello
que no encuentra o añora del mundo real.

La Dorothy de Verbo es Sara, una adolescente de figura andrógina incómoda en el entorno que le rodea, una urbanización de extrarradio fría y vacía de la humanidad
necesaria para suplir la carencia de cariño y atención que no pueden (o de la
que no se responsabilizan) sus padres. Un relato generacional enmarcado en el
género de la ciencia ficción, un género nada habitual en nuestro país pero que
esta temporada nos ha dejado otra interesante película, Eva. En su ópera prima,
Chapero-Jackson crea un cuento aderezado con hip-hop y grafitis, dos formas de
arte contemporáneas que el director se esfuerza en valorar influenciado por
artistas como Banksy o Nach, cuyas letras han inspirado al director.

Destacar la revelación de Alba García, la hasta ahora actriz desconocida que da vida a Sara y más que segura nominada al Goya a mejor actriz revelación. En su primera
película consigue sobreponerse al reto y confeccionar una interpretación veraz
y contenida de esta Dorothy de extrarradio. Su particular guía al mundo de Oz, el artista callejero Líriko, está interpretado por Miguel Ángel Silvestre, que consigue desenmascarase de su personaje más popular, el Duque, para componer
una interpretación medida y comedida a base de diálogos en verso. Porque es en
verso como se habla en esa nueva dimensión que Sara visita, lugar en el que se
encuentran todos aquellos jóvenes que no encuentran su sitio en el mundo y
deciden cruzar el “espejo”.

La Unión de Actores se olvida de “Pa Negre”

La pasada noche se reunieron en el Teatro Circo Price de Madrid los actores sindicados para hacer entrega, con bastantes meses de retraso, de los premios que concede anualmente la Unión de Actores, el mayor sindicato de intérpretes de nuestro país, a las mejores interpretaciones en cine, teatro y televisión. La gala, que solía
celebrarse en primavera, se retrasó seis meses para no coincidir con las elecciones internas y así no condicionar votos. Situación similar a la que se encontraba la Academia de Cine Español que, sin embargo, decidió no retrasar seis meses los Goya, que recordemos, encumbró a la última cinta de Agustí Villaronga, Pa Negre con nueve cabezones.

En la categoría de cine, los galardonados fueron Javier Bardem (Biutiful) y Sonsoles Benedicto (La vida empieza hoy), en las categorías de mejor actor y mejor actriz
principal. Víctor Clavijo (18 comidas) y Ana Wagener (Biutiful) como mejor actor y actriz secundarios y Antonio de la Torre y Pilar López de Ayala, ambos por su participación en Lope, como mejores actores de reparto.

También el premio al actor revelación fue para una interpretación en una película. Fue
para el pequeño Manuel Camacho, protagonista de Entre lobos. Resulta curioso
ver como la espléndida Bárbara Lennie, una de las jóvenes actrices menos
reconocidas y más talentosas de nuestro panorama interpretativo, se hiciera con
el premio a la mejor actriz revelación por su participación en la obra teatral La
función por hacer, seis años después de estar nominada al Goya a la mejor
actriz revelación por Obaba. Sorprende ver que habiendo pasado seis años se la
siga considerando una revelación, cuando es una actriz consolidada. Recordemos
que su último papel en la gran pantalla fue para Pedro Almodóvar en La piel que
habito, y que anteriormente la habíamos disfrutado en Los Condenados, de Isaki
Lacuesta, o Todas las canciones hablan de mí, de Jonás Trueba.

Pero para el que escribe estas líneas la mayor sorpresa no fue ninguna de las ya mencionadas. Ni tan siquiera el premio Toda a una vida a Asunción Balaguer, el único que se conocía antes de la ceremonia, sino la gran ausencia no sólo entre los
premiados, sino también entre los nominados, de los actores de Pa Negre, gran
vencedora de la pasada gala de los Goya con nueve premios, cuatro de los cuales
fueron a parar a categorías interpretativas. Resulta curiosa la ausencia entre
los premiados de Francesc Colomer, Marina Comas, Nora Navas y Laia Marull, o
una mención a Sergi López o Roger Casamajor. Caso similar sucede con Karra
Elejalde, ganador del Goya al mejor actor secundario por También la lluvia, otra de las cintas ignoradas.

Con todo lo ocurrido la pasada anoche se me vienen a la cabeza algunas cuantas reflexiones, pero considero que es mejor que cada uno saque sus propias conclusiones.